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Pido a Dios ser fiel a este Carisma

Soy Daniela y estuve en la fazenda de Encarnación-Paraguay por tres años. Fue mi primera experiencia como responsable de una Fazenda. Puedo decir que fue una experiencia muy linda y sufrida también.

Yo no sabía hablar español y cuando llegué me encontré con esta limitación, el idioma; lloraba todos los días sin entender lo que estaba haciendo allí, pero sentía en mi corazón que era voluntad de Dios estar en esa Fazenda.

En el primer año uno de los grandes desafíos fue comenzar con la fiesta de San Francisco en la parte femenina, confieso que humanamente no quería, por ser mi primer año, por no conocer muchos voluntarios, llegué a hablar con él responsable regional diciéndole que no era posible. Él me dijo que era importante empezar la fiesta en la parte femenina (todos los otros años era junto con a masculina) no importa si van 10 o 20 personas pero que era importante empezar.

En aquel momento sentí de vivir la obediencia. Logramos reunir voluntarios para la fiesta, fue algo muy lindo, participaron 100 personas, la providencia se manifestó desde el escenario, baños químicos, comida, presentaciones etc. Los voluntarios quedaron muy contentos, sentí mucho la unidad de cada uno. Y durante estos tres años conseguimos celebrar la fiesta.

Hoy, a pesar de tener dificultades, veo muchos frutos, como las chicas que terminaron su año, una madrina que va a vivir la experiencia en la escuela de comunión, la relación con los voluntarios.

Ahora Dios me llama a continuar mi experiencia en Santa Fe – Argentina. Estoy muy contenta con esta nueva voluntad de Dios pero también un poco ansiosa pero con la certeza de que es lo que Dios quiere. Todos los días pido a Dios ser fiel a este Carisma que Dios me llama a vivir todos los días.

 

 

 

 

Fiesta de San Francisco

Durate los meses de octubre y noviembre en todas nuestras Fazendas del mundo entero, celebramos la Fiesta de San Francisco de Asís, por ser él, junto a Chiara Lubich, los fundamentos de nuestra espiritualidad de la Esperanza.

Fue así, como en la Fazenda Femenina de Paraguay, celebraron por tercer año consecutivo dicha fiesta. Estuvieron presentes la comunidad local, voluntarios y familias de las jóvenes que se están recuperando.

La fiesta de San Francisco comenzó con la Celebración de la Santa Misa, presidida por el Padre Pedro Segovia, en la cual fueron celebrados dos bautismos, hijos de las jóvenes en recuperación, una primera comunión y confirmación de una de las jóvenes.

Por la tarde fue presentado un teatro preparado por las mismas jóvenes, representando la vida de San Francisco junto a dos danzas.

“A mí me pareció muy lindo, es la primera vez que me toca estar en la fiesta y me pareció muy bueno ser parte de la preparación, ensayar para el baile, para el teatro y creo que el fruto de todo esto es que las personas disfrutaron de cada momento” (Karina-5 meses de caminata)

“Para mí la fiesta me llevó a conocer más el carisma que vivo día a día en la Fazenda. Y poder hacer mi confirmación y primera comunión también fue muy lindo, pues para mí fue un gran logro haber dado este paso. Me siento muy feliz y también me invita a vivir este Carisma más intensamente” (Sandra- 4 meses de caminata).

 

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Conociendo nuestras raíces.

Guillermo, de la Fazenda Virgen de la Merced, nos hizo llegar también sus impresiones de lo que fue para él, la experiencia de la Peregrinación a Brasil.

“En un principio la idea de viajar en peregrinación  a Brasil, no era una cosa muy agradable para mí. No encontraba la razón o el motivo que me confirmara que era lo correcto.

Sin embargo, cuando llegamos a Brasil, Pedrinhas, con el pasar de los días, todo comenzó a tener un sentido. Tener la posibilidad de vivir y conocer nuestras raíces, donde todo comenzó, fue algo único y especial.

Ver la inmensidad que tiene la obra, ver a tanta gente caminando en la misma dirección, orando por un motivo en común, realmente fue una experiencia magnífica.

Sin duda, la peregrinación a nuestras raíces, está siendo un nuevo comienzo en mi caminata, ha marcado un ante y un después. Lo más fuerte ha sido, el querer renovar mi sí a la propuesta de vivir la Palabra, todos los días, y así, ir transformando mi vida.

Agradezco a Dios por haberme regalado esta posibilidad, a las personas que nos acogieron y a todos los que de una u otra manera, hicieron posible que viviéramos esta experiencia única”.

 

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Ir a lo esencial…

Continuamos recibiendo las experiencias vividas por nuestros jóvenes que participaron de la peregrinación de este año al Centro de la Obra de la gran Familia de la Esperanza.

Augusto, de Tucumán – Argentina, de 20 años quien está viviendo su proceso de recuperación en la Fazenda Virgen de la Merced, en Tucumán nos cuenta: “Llevo 8 meses en este camino y estoy muy contento y agradecido por poder compartir lo que encontré en esta peregrinación… es algo que quiero incorporar al proceso que estoy viviendo en la Fazenda. Me traje muchas cosas lindas e inolvidables de esta experiencia, como por ejemplo la presencia de Jesús en la adoración y el fuerte testimonio de Evilazio, quien después de sufrir un accidente en su auto, ha descubierto lo esencial de la vida, la simplicidad, el ser capaz de ver todo nuevo, como cada lectura que se lee en la Misa… Me ayudó a darme cuenta, de  cómo muchas veces perdemos tiempo en cosas que no tienen importancia y no vamos a lo más esencial, a Aquel que es capaz de transformarlo todo: Dios. Ha sido una oportunidad para aumentar mi fe. Conocer a los fundadores de esta obra, los lugares donde todo comenzó y los primeros recuperandos…

Otra  de las cosas que quedó marcado en mí,  fue el amor de cada uno de los chicos que nos recibió y la manera concreta como nos manifestaron su amor.

Sólo me queda dar gracias a Dios por hacer posible todo esto y comprometerme a vivir mi caminata con más radicalidad. Paz y Bien”.

 

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Madre de la Divina Providencia

Entre los días 18 al 24 de Septiembre se realizó la peregrinación del Cono Sur 1 conformado por las Fazendas masculinas y femeninas de Uruguay, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Desde la Fazenda María Madre de la Divina Providencia, Santa Fe, nos escriben: “Hace una semana tuvimos la gracia de poder viajar a la Casa Madre de esta gran obra, en San Paulo, Brasil. Desde los preparativos hasta el momento de la llegada a Guaratinguetá, no teníamos idea de la magnitud de los momentos que íbamos a vivir. Poder conocer a los fundadores, escuchar los temas del retiro, testimonios nos ayudaron a entender un poco más la grandeza de esta obra y su carisma.

Azul Cura, recuperanda de 7 meses nos comparte: ‘Para mí, una de las más grandes gracias fue conocer a Evilazio. Escuchar el testimonio de su accidente, de cómo él sentía que había sido una caricia de Dios, me hizo verlo como un ejemplo de vida y superación. Mientras nos relataba su experiencia, nunca perdió la sonrisa en su rostro y esto me hizo recapacitar y pensar de cuántas veces por cosas insignificantes yo he perdido la mía’.

Soledad Fernández, voluntaria de 36 años nos cuenta: ‘Para mí, durante esos días pude reencontrarme conmigo misma a partir de cada persona y de cada experiencia compartida. Me resulta muy difícil elegir un momento, pero sí lo que me quedó muy fuerte en el corazón es la importancia de Vivir la Palabra del Evangelio. El mensaje de los Fundadores de vivir la palabra, de Amar concretamente en nuestras vidas es lo que me incentiva a seguir conociendo este Carisma de la Esperanza y cambiar mi vida. Esto lo pude ver concretamente en la casa Sol Naciente, en donde viven personas con SIDA. Ver cómo allí se vive el amor y la unidad, a pesar de sus dificultades,  me hizo reflexionar sobre cómo vivo mi vida y me dieron ganas de experimentar más profundamente y cada día ese AMOR y ESPERANZA que pude ver y sentir toda la semana’.

Elizabeth Mondino, recuperanda de 5 meses nos dice que: ‘Sin dudas, la peregrinación fue un momento espiritual muy profundo. Noté muy fuerte la presencia de Dios Amor en todos los lugares que visitamos. No puedo elegir un momento en particular y hablar solo de él. Desde el retiro con los fundadores y la presidencia, ver cómo personas tan corrientes, entregan todo por el otro. Hoy, volviendo a la rutina en nuestra Fazenda, me encuentro con todas las respuestas para mí día a día y con el impulso para poder terminar mi caminata’.

Queremos agradecer a Dios por este regalo tan bonito que nos dio a través de los hermanos (as) que nos acogieron. La Visita a la Basílica de  Aparecida, la misa en la Parroquia Nuestra Señora de la Gloria, donde todo comenzó…  nos permitió ver el hilo de oro de esta historia que es sagrada para nosotros, que somos parte de esta familia.  Hoy nos queda ser fieles como María, a la Palabra de Dios y al Carisma de la Esperanza”.

 

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Madre de la Divina Providencia

Entre los días 18 al 24 de Septiembre se realizó la peregrinación del Cono Sur 1 conformado por las Fazendas masculinas y femeninas de Uruguay, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Desde la Fazenda María Madre de la Divina Providencia, Santa Fe, nos escriben: “Hace una semana tuvimos la gracia de poder viajar a la Casa Madre de esta gran obra, en San Paulo, Brasil. Desde los preparativos hasta el momento de la llegada a Guaratinguetá, no teníamos idea de la magnitud de los momentos que íbamos a vivir. Poder conocer a los fundadores, escuchar los temas del retiro, testimonios nos ayudaron a entender un poco más la grandeza de esta obra y su carisma.

Azul Cura, recuperanda de 7 meses nos comparte: ‘Para mí, una de las más grandes gracias fue conocer a Evilazio. Escuchar el testimonio de su accidente, de cómo él sentía que había sido una caricia de Dios, me hizo verlo como un ejemplo de vida y superación. Mientras nos relataba su experiencia, nunca perdió la sonrisa en su rostro y esto me hizo recapacitar y pensar de cuántas veces por cosas insignificantes yo he perdido la mía’.

Soledad Fernández, voluntaria de 36 años nos cuenta: ‘Para mí, durante esos días pude reencontrarme conmigo misma a partir de cada persona y de cada experiencia compartida. Me resulta muy difícil elegir un momento, pero sí lo que me quedó muy fuerte en el corazón es la importancia de Vivir la Palabra del Evangelio. El mensaje de los Fundadores de vivir la palabra, de Amar concretamente en nuestras vidas es lo que me incentiva a seguir conociendo este Carisma de la Esperanza y cambiar mi vida. Esto lo pude ver concretamente en la casa Sol Naciente, en donde viven personas con SIDA. Ver cómo allí se vive el amor y la unidad, a pesar de sus dificultades,  me hizo reflexionar sobre cómo vivo mi vida y me dieron ganas de experimentar más profundamente y cada día ese AMOR y ESPERANZA que pude ver y sentir toda la semana’.

Elizabeth Mondino, recuperanda de 5 meses nos dice que: ‘Sin dudas, la peregrinación fue un momento espiritual muy profundo. Noté muy fuerte la presencia de Dios Amor en todos los lugares que visitamos. No puedo elegir un momento en particular y hablar solo de él. Desde el retiro con los fundadores y la presidencia, ver cómo personas tan corrientes, entregan todo por el otro. Hoy, volviendo a la rutina en nuestra Fazenda, me encuentro con todas las respuestas para mí día a día y con el impulso para poder terminar mi caminata’.

Queremos agradecer a Dios por este regalo tan bonito que nos dio a través de los hermanos (as) que nos acogieron. La Visita a la Basílica de  Aparecida, la misa en la Parroquia Nuestra Señora de la Gloria, donde todo comenzó…  nos permitió ver el hilo de oro de esta historia que es sagrada para nosotros, que somos parte de esta familia.  Hoy nos queda ser fieles como María, a la Palabra de Dios y al Carisma de la Esperanza”.

 

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Madre de la Divina Providencia

Entre los días 18 al 24 de Septiembre se realizó la peregrinación del Cono Sur 1 conformado por las Fazendas masculinas y femeninas de Uruguay, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Desde la Fazenda María Madre de la Divina Providencia, Santa Fe, nos escriben: “Hace una semana tuvimos la gracia de poder viajar a la Casa Madre de esta gran obra, en San Paulo, Brasil. Desde los preparativos hasta el momento de la llegada a Guaratinguetá, no teníamos idea de la magnitud de los momentos que íbamos a vivir. Poder conocer a los fundadores, escuchar los temas del retiro, testimonios nos ayudaron a entender un poco más la grandeza de esta obra y su carisma.

Azul Cura, recuperanda de 7 meses nos comparte: ‘Para mí, una de las más grandes gracias fue conocer a Evilazio. Escuchar el testimonio de su accidente, de cómo él sentía que había sido una caricia de Dios, me hizo verlo como un ejemplo de vida y superación. Mientras nos relataba su experiencia, nunca perdió la sonrisa en su rostro y esto me hizo recapacitar y pensar de cuántas veces por cosas insignificantes yo he perdido la mía’.

Soledad Fernández, voluntaria de 36 años nos cuenta: ‘Para mí, durante esos días pude reencontrarme conmigo misma a partir de cada persona y de cada experiencia compartida. Me resulta muy difícil elegir un momento, pero sí lo que me quedó muy fuerte en el corazón es la importancia de Vivir la Palabra del Evangelio. El mensaje de los Fundadores de vivir la palabra, de Amar concretamente en nuestras vidas es lo que me incentiva a seguir conociendo este Carisma de la Esperanza y cambiar mi vida. Esto lo pude ver concretamente en la casa Sol Naciente, en donde viven personas con SIDA. Ver cómo allí se vive el amor y la unidad, a pesar de sus dificultades,  me hizo reflexionar sobre cómo vivo mi vida y me dieron ganas de experimentar más profundamente y cada día ese AMOR y ESPERANZA que pude ver y sentir toda la semana’.

Elizabeth Mondino, recuperanda de 5 meses nos dice que: ‘Sin dudas, la peregrinación fue un momento espiritual muy profundo. Noté muy fuerte la presencia de Dios Amor en todos los lugares que visitamos. No puedo elegir un momento en particular y hablar solo de él. Desde el retiro con los fundadores y la presidencia, ver cómo personas tan corrientes, entregan todo por el otro. Hoy, volviendo a la rutina en nuestra Fazenda, me encuentro con todas las respuestas para mí día a día y con el impulso para poder terminar mi caminata’.

Queremos agradecer a Dios por este regalo tan bonito que nos dio a través de los hermanos (as) que nos acogieron. La Visita a la Basílica de  Aparecida, la misa en la Parroquia Nuestra Señora de la Gloria, donde todo comenzó…  nos permitió ver el hilo de oro de esta historia que es sagrada para nosotros, que somos parte de esta familia.  Hoy nos queda ser fieles como María, a la Palabra de Dios y al Carisma de la Esperanza”.

 

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Madre de la Divina Providencia

Entre los días 18 al 24 de Septiembre se realizó la peregrinación del Cono Sur 1 conformado por las Fazendas masculinas y femeninas de Uruguay, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Desde la Fazenda María Madre de la Divina Providencia, Santa Fe, nos escriben: “Hace una semana tuvimos la gracia de poder viajar a la Casa Madre de esta gran obra, en San Paulo, Brasil. Desde los preparativos hasta el momento de la llegada a Guaratinguetá, no teníamos idea de la magnitud de los momentos que íbamos a vivir. Poder conocer a los fundadores, escuchar los temas del retiro, testimonios nos ayudaron a entender un poco más la grandeza de esta obra y su carisma.

Azul Cura, recuperanda de 7 meses nos comparte: ‘Para mí, una de las más grandes gracias fue conocer a Evilazio. Escuchar el testimonio de su accidente, de cómo él sentía que había sido una caricia de Dios, me hizo verlo como un ejemplo de vida y superación. Mientras nos relataba su experiencia, nunca perdió la sonrisa en su rostro y esto me hizo recapacitar y pensar de cuántas veces por cosas insignificantes yo he perdido la mía’.

Soledad Fernández, voluntaria de 36 años nos cuenta: ‘Para mí, durante esos días pude reencontrarme conmigo misma a partir de cada persona y de cada experiencia compartida. Me resulta muy difícil elegir un momento, pero sí lo que me quedó muy fuerte en el corazón es la importancia de Vivir la Palabra del Evangelio. El mensaje de los Fundadores de vivir la palabra, de Amar concretamente en nuestras vidas es lo que me incentiva a seguir conociendo este Carisma de la Esperanza y cambiar mi vida. Esto lo pude ver concretamente en la casa Sol Naciente, en donde viven personas con SIDA. Ver cómo allí se vive el amor y la unidad, a pesar de sus dificultades,  me hizo reflexionar sobre cómo vivo mi vida y me dieron ganas de experimentar más profundamente y cada día ese AMOR y ESPERANZA que pude ver y sentir toda la semana’.

Elizabeth Mondino, recuperanda de 5 meses nos dice que: ‘Sin dudas, la peregrinación fue un momento espiritual muy profundo. Noté muy fuerte la presencia de Dios Amor en todos los lugares que visitamos. No puedo elegir un momento en particular y hablar solo de él. Desde el retiro con los fundadores y la presidencia, ver cómo personas tan corrientes, entregan todo por el otro. Hoy, volviendo a la rutina en nuestra Fazenda, me encuentro con todas las respuestas para mí día a día y con el impulso para poder terminar mi caminata’.

Queremos agradecer a Dios por este regalo tan bonito que nos dio a través de los hermanos (as) que nos acogieron. La Visita a la Basílica de  Aparecida, la misa en la Parroquia Nuestra Señora de la Gloria, donde todo comenzó…  nos permitió ver el hilo de oro de esta historia que es sagrada para nosotros, que somos parte de esta familia.  Hoy nos queda ser fieles como María, a la Palabra de Dios y al Carisma de la Esperanza”.

 

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Peregrinación al Centro de la Obra

Entre el 4 y 10 de septiembre se realizó la peregrinación de las Fazendas de la Esperanza de Centro América (México, Guatemala y Colombia) y las del Cono Sur 2 (La Rioja, Tucumán, Salta, Formosa, Corrientes, Bolivia, Paraguay), al Centro de la Obra de la Familia de la Esperanza. Fueron días de reflexión y de visita a lugares significativos no sólo de la obra sino también a nivel eclesial como el Santuario de Aparecida.

Tanto los fundadores como los integrantes de la nueva Presidencia, fueron los responsables de compartir su experiencia y ayudar a los jóvenes a ir en profundidad en el significado que tiene el Carisma de la Esperanza y los desafíos que este tiene en un mundo que vive sin la gran Esperanza, Jesucristo.

Desde la Fazenda Femenina de Guatemala nos envía sus impresiones Leticia (México).

“Los días vividos en Brasil me ayudaron a ver con más claridad la gran oportunidad que Dios me estaba dando a través de la Fazenda de la Esperanza. Confirmé una vez más como la fuerza del Evangelio, realiza en nosotros la recuperación que tanto deseamos, cuando colocamos en práctica Palabra por Palabra. Los testimonios escuchados, tanto de los fundadores como de otros jóvenes, me ayudaron a tomar conciencia de todo lo que podemos hacer por otras personas que viven la misma situación. Dios, hablaba a través de cada uno de ellos, su presencia se sentía en medio nuestro. Pude sentir la misericordia y el amor de Dios. Estoy muy agradecida con cada persona que nos recibió, que nos regaló parte de su tiempo y que nos hicieron sentir como en casa”.

 

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Misioneros en Villa María

Los misioneros que se encuentran en Villa María nos escriben: Continuamos nuestra misión en la próxima Fazenda de Villa María, con los trabajos que se precisan realizar para dejar todo a punto para el día de la inauguración y difundiendo lo que es nuestra vida de difundir la obra. Hemos visitado algunos colegios de algunas ciudades aledañas a Morrison, por ejemplo Ordóñez e Ibiazabal. Hemos sido acompañados por el padre Fernando. Hoy queremos entregarle el testimonio de nuestro hermano Jonas:

Soy Jonas Gallardo, tengo 28 años, soy de Villa Carlos Paz. Terminé mi proceso de recuperación ya hace casi 1 año. Desde que salí de la Fazenda de la Esperanza pude conseguir un buen trabajo como mecánico y a la par asistiendo al GEV (Grupo de Esperanza Viva) de Córdoba, asistía a misa, pero sentía crecer un vacío en mi interior.

Cuando recibí la invitación para la misión, sentí una alegría muy grande, alegría que no experimentaba desde que terminé mi proceso en la Fazenda. La palabra del mes era: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”. Pensando en esa Palabra, rezando un rosario antes para pedir permiso al jefe, él me llamó y me dijo que si yo necesitaba ir a la Fazenda, no había problemas, que me dejaba ir, que tenía su apoyo.

Desde ahí empecé a sentirme mucho mejor…

Hoy es la tercera semana de misión, descubrí la alegría de donarse gratuitamente, experimentando de nuevo el espíritu de la Fazenda: Preparar el desayuno a los hermanos, trabajar hasta cansarse “por Jesús” con frío, con calor o con todas las dificultades que se presentan.

Estoy experimentando de nuevo la alegría, mi más grande motivación es mi relación con Jesús, mi relación con mis hermanos y aportar para los más necesitados que quieren una oportunidad como lo hicieron también conmigo.

 

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