Peregrinación en camino…

Continúan llegando noticias de nuestros jóvenes que se encuentran en la Misión Internacional por Europa. Maríana de México nos envía algunas noticias.

Jueves 4 de mayo:  Debido al cansancio físico del viaje del día anterior tuvimos la mañana libre para descansar y organizar todo. En la tarde comenzamos con los preparativos para la inauguración de la Fazenda Femenina en Francia. Esta Fazenda fue donada por la diócesis, con la casa ya toda amoblada. La Providencia de Dios nunca falta. Fuimos muy amados por la comunidad y recibimos una donación de alimentos que serán usados en la fiesta de inauguración del domingo.

Viernes 5 de mayo: Para crear un poco de armonía en el Jardín, transportamos los escombros fuera de la Fazenda y preparamos la tiera para plantar nuevas flores. Después del trabajo tuvimos un momento de descanso y pudimos conocer dos grutas y una cascada.

Sábado 6 de Mayo

Este día, todas comprometidas con la organización de la inauguración de la Fazenda, comenzamos con los preparativos para el día siguiente, cuando sería la inauguración. Recibimos providencia, con la cual preparamos la comida para todos los que llegarán. Também nos preocupamos en decorar el grande y lindo jardín que fue donado.

El Domingo 8, nuestro día comenzó con una linda meditación realizada por Fray Hans, ya que tuvimos la gracia de recibir su visita junto con la de Nelson. Después continuamos con los preparativos para la fiesta que comenzaría a las 16:00 hrs. con un café.

Llegada la hora nos preparamos para recibir las visitas, entre las cuales habían personas de distintas comunidades católicas, algunas de origen brasilero. Desde un comienzo teníamos la preocupación por la comunicación, pues, no sabíamos hablar francés.  Sin embargo, logramos comunicarnos de muchas formas, que dieron pie a vivir experiencias muy bonitas.

La misa fue presidida por el Obispo del Lugar, Dominique Rey.  Ya después del comienzo de la Misa tuvimos la oportunidad de contar la historia de la Fazenda, hecha por los fundadores y el testimonio de la filipina Sharee.  La experiencia fue tan intensa que tocó los corazones de los presentes.

Al final de la Misa todo fuimos invitados para compartir la merienda, y concluímos este gran día, demostrando que toda vida tiene Esperanza. Y ahora con el gran desafío de ser testimonios de luz para todos aquellos que buscan renacer a una vida nueva.

Estamos conscientes que Dios cuenta con nuestra disponibilidad para responder al llamado que él nos hizo a la vida misionera, despertando en los corazones de muchos la certeza de la misericordia y la inmensidad del amor de Dios.

 

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