Hace veinte años Ana María…

Mi nombre es Ana María, soy de Lagarto (Sergipe). Con 23 años me casé, tuve cinco hijos, y luego, por motivos de separación vine a vivir a Guaratinguetá por una invitación de mi hermano João Rosendo, papá de Nelson.

Impartí catequesis durante ocho años en la Parroquia Nuestra Señora de la Gloria. Después acompañé toda la trayectoria de apertura de la Fazenda de la Esperanza masculina y, cinco años después de la Fazenda Femenina.

Nelson e Irací me invitaron para ayudar. Yo en ese momento me encontraba sola, pues mis hijos habían formado sus familias y acepté. Comencé enseñando lo que sabía, coser, bordar, pintar y hasta cocinar.

En un principio pasaba todo el día en la Fazenda y en la noche regresaba a mi casa y Fray Hans siempre me preguntaba por qué no vivía en la Fazenda. Más tarde tomé la decisión de irme a vivir a la Fazenda, fue todo muy rápido y comencé ayudando en la coordinación.

Yo hacía parte del Consejo y tuvimos una asamblea en la Fazenda de Lagarto y en una de las reuniones se veía la posibilidad que Nelson realizara sus votos definitivos y Luci e Irací iban a ser los primeros votos, en una pequeña iglesia de María Auxiliadora, en una granja de mis padres. En ese encuentro Fray Hans me pregunto de “cuándo yo me iba a decidir”.

Yo sentía ese deseo de consagrarme, pero pensaba en el hecho que había estado casada, separada, madre de cinco hijos, era imposible. Pero, cuando Fray Hans me dijo que podía ser, fue una explosión dentro de mí y di mi si en ese mismo instante. Hoy soy una consagrada, feliz y realizada.

 

Dona Ana - Capa

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